La importancia de desconectar de las pantallas: ¡Que no te absorban!

La importancia de desconectar de las pantallas: ¡Que no te absorban!

desconectar de las pantallas

Vivimos en una sociedad en la que las pantallas forman parte de prácticamente todos los aspectos de nuestra vida. Es raro el momento en el que no estés con una con cualquier tipo de actividad. El teléfono móvil, el ordenador, la tablet y la televisión nos acompañan durante gran parte del día, ya sea en el entorno profesional o durante gran parte de nuestro tiempo de ocio dentro de nuestra vida personal. 

En este contexto, entender la importancia de desconectar de las pantallas se ha convertido en una cuestión cada vez más relevante para cuidar nuestro bienestar físico y mental. Desde luego, no pueden convertirse en tus mejores amigas y debes saber prescindir de ella el tiempo necesario. ¡Te sentará genial!

¡Quédate con la importancia de desconectar de las pantallas!

Cuidado de la vista

Uno de los principales motivos a destacar con respecto a la importancia de desconectar de las pantallas es la necesidad de descansar la vista. Hay que proteger los ojos, que son una herramienta básica. Pasar muchas horas mirando dispositivos electrónicos puede provocar cansancio ocular, sequedad, molestias o dificultad para mantener la concentración en cualquier desempeño. 

Aunque las pantallas son herramientas muy útiles, usarlas de manera continua sin realizar pausas puede aumentar estas molestias o, incluso, causar lesiones en los casos más graves. Llevar a cabo pequeños descansos a lo largo del día permite que los ojos se relajen y ayuda a mantener una mayor comodidad durante las actividades que realizamos debido a nuestras obligaciones cotidianas.

Descanso mejorado

Además, desconectar de los dispositivos puede favorecer un descanso nocturno de mayor calidad. Dormir bien es clave para afrontar la vida y las pantallas te desvelan de forma significativa. Es bastante común utilizar el teléfono móvil antes de dormir para consultar las redes sociales, responder mensajes o ver vídeos. 

Esta mala costumbre puede hacer que retrasemos la hora de acostarnos y que nuestra mente permanezca activa cuando debería comenzar a relajarse para conciliar el sueño lo antes posible. Fijar un periodo sin pantallas antes de ir a la cama puede ayudar a crear una rutina basada en la tranquilidad y a separar las actividades digitales del momento destinado al descanso. ¡Tienes mucho día antes y después!

Ganar en concentración

Otro aspecto realmente importante está relacionado con la atención. Las notificaciones, los mensajes, los correos, las redes sociales y las actualizaciones constantes pueden interrumpir nuestras actividades y hacer más complicado que nos concentremos durante periodos prolongados. 

Cuando dejamos el móvil a un lado, resulta mucho más fácil dedicar nuestra atención a una conversación, una tarea, un libro o cualquier otra actividad sin parones continuos. Aprender a establecer momentos sin la presencia de dispositivos puede contribuir a tener una mayor sensación de control sobre nuestro tiempo.

Relaciones personales más reales

La desconexión también puede mejorar nuestras relaciones personales. Aunque las tecnologías permiten comunicarnos con personas que se encuentran lejos, su uso excesivo puede restar protagonismo a las interacciones presenciales. De hecho, muchas veces terminamos interactuando con gente que se encuentra dentro de nuestro entorno habitual. 

Una comida familiar, un paseo con amigos o una conversación agradable pueden perder parte de su valor, cuando estamos pendientes constantemente de lo que sucede en una pantalla. Reservar algunos momentos en concreto para estar con otras personas sin dispositivos por el medio facilita una comunicación más atenta y fluida, a la vez que ayuda a disfrutar de la compañía de quienes nos rodean y nos quieren.

Más actividades posibles

Por otro lado, pasar menos tiempo frente a las pantallas nos va a animar a realizar otras actividades que, quizás, tenemos más abandonadas de la cuenta. Leer, hacer deporte, cocinar, escuchar música, pasear o relajarse son alternativas que pueden ocupar parte del tiempo que normalmente dedicamos a los dispositivos. Estas actividades ofrecen nuevas oportunidades para desarrollar intereses diferentes y romper con la sensación de estar permanentemente conectado a lo virtual.

La importancia de desconectar de las pantallas también está relacionada con nuestra capacidad para centrarnos y disfrutar del presente. En muchas ocasiones, sentimos la necesidad de fotografiar, publicar o compartir cada experiencia que vivimos. 

Sin embargo, dejar el teléfono aparcado permite observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.