Los mareos por estrés: ¿Cómo prevenirlos?
Sentir que todo da vueltas, notar inestabilidad al caminar o experimentar una sensación repentina de aturdimiento puede resultar desconcertante. Lo es, pero habitualmente hay solución para este escenario que, por otra parte, es más habitual de lo que piensas.
En algunas personas, estas molestias aparecen durante etapas de tensión emocional, preocupaciones constantes a nivel personal o sobrecarga laboral. Los mareos por estrés pueden estar relacionados con la respuesta del organismo ante situaciones que provocan una gran ansiedad, especialmente cuando se alargan demasiado en el tiempo.
Conocer sus posibles causas y adoptar determinados hábitos puede ayudar a prevenirlos y a mejorar el bienestar diario de la persona afectada.
¡Todos los detalles sobre los mareos por estrés!
¿Cómo es posible que el estrés provoque mareos?
El estrés es una respuesta completamente natural del organismo cuando se enfrenta a situaciones que percibimos como amenazadoras o difíciles de afrontar y gestionar. Cuando esta respuesta se prolonga, el cuerpo se queda en un estado de alerta que puede llegar a provocar diferentes síntomas físicos, como es el caso de la tensión muscular, el aumento de la frecuencia cardiaca, diversos problemas digestivos, cansancio o alteraciones en la función respiratoria.
Uno de los mecanismos que puede contribuir a la aparición de mareos es la respiración excesivamente rápida y superficial. Cuando una persona está nerviosa o con ansiedad, puede comenzar a respirar de forma más acelerada sin darse cuenta. Esto llega a modificar temporalmente los niveles de dióxido de carbono en la sangre y provoca sensaciones como aturdimiento, hormigueo o falta de estabilidad.
Además, el estrés puede provocar tensión en la musculatura del cuello y los hombros, alterar en gran medida el descanso nocturno y aumentar la sensación de cansancio. Todos estos factores pueden favorecer la aparición de episodios de mareo o hacer que una persona note más sensibilidad a determinadas sensaciones corporales.
¿Qué ayuda a prevenir los mareos relacionados con el estrés?
Prevenirlos no siempre resulta sencillo, especialmente cuando la causa del estrés está relacionada con circunstancias externas que no podemos controlar. Sin embargo, añadir algunas rutinas saludables puede ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los mareos por estrés. Hay que tener todo bajo control.
- Haz prácticas de respiración lenta
Cuando notes que aumenta la tensión, intenta respirar de forma tranquila. Inspira lentamente por la nariz y deja que el abdomen se expanda con soltura. Después, expulsa el aire de manera suave y prolongada por la boca. Repetir este ejercicio durante unos minutos puede favorecer la relajación y hacer que la respiración se vuelva excesivamente rápida.
- Cuida al máximo tu hidratación
No beber suficiente agua también puede contribuir a la sensación de debilidad o mareo. Por ello, es recomendable mantener una hidratación correcta durante el día, especialmente cuando hay altas temperaturas, realizas ejercicio físico o has estado sometido a una situación de tensión.
- Busca un sueño de calidad
Dormir poco o descansar mal puede aumentar la irritabilidad y reducirá la capacidad del organismo para luchar contra el estrés generado. Intenta mantener horarios regulares, limita el uso de dispositivos electrónicos antes de ir a dormir a la cama y crea un ambiente relajado en el dormitorio.
- Apuesta por la actividad física
El ejercicio físico moderado puede ser una herramienta muy eficaz para gestionar el estrés. Caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios de movilidad ayuda a liberar la tensión acumulada y puede favorecer un descanso óptimo.
Lo importante es elegir una actividad que resulte agradable y que pueda mantenerse de manera constante. Es el momento de liberar hormonas en búsqueda de la felicidad.
- Aprende a identificar las causas
Prestar atención a cuándo aparecen los mareos puede ayudarte a descubrir patrones interesantes. Anota si coinciden con días especialmente duros y exigentes, falta de sueño, serias preocupaciones, determinados lugares o situaciones en las que la ansiedad cobra protagonismo. Identificar estos factores permite desarrollar estrategias específicas para afrontarlos. De todas maneras, al mínimo aviso, acude a un especialista médico.
¿Cuándo ha llegado el momento de consultar a un profesional?
Aunque el estrés puede estar relacionado con los mareos, no todas las sensaciones de inestabilidad tienen que corresponderse con un origen emocional. Problemas del oído interno, alteraciones de la presión arterial, algunos medicamentos, deshidratación y diversas condiciones pueden producir síntomas muy parecidos.
¡Olvídate de los mareos por estrés!