Ghosting: ¿qué motiva este mal comportamiento?

Ghosting: ¿qué motiva este mal comportamiento?

Ghosting

El ghosting es uno de los extranjerismos que se ha puesto de moda en los últimos años, sobre todo entre los más jóvenes. Y aunque este término no hace referencia a nada nuevo, sí es cierto que las nuevas tecnologías y formas de comunicarnos han hecho que se haga mucho más evidente que antes.

Pero este mal comportamiento ha existido siempre, tanto en el seno de las relaciones de pareja como en las relaciones de amistad. Y en ambos casos es igual de doloroso, de ahí que hoy queramos dedicar este post a hablar del ghosting, explicar los motivos que hay detrás y por qué no debe practicarse.

¿Qué es el ghosting?

Podría definirse como una deshonesta práctica que consiste en que una persona deja de mantener contacto con otra cercana, desapareciendo de su vida sin dar ninguna explicación.

Como decíamos da igual que quien lo sufra sea la pareja o el amigo/a de la persona que decide desaparecer: siempre provoca una incertidumbre que con el tiempo se va tiñendo de dolor y, en muchas ocasiones, de rabia y rencor.

Pero ¿qué hay detrás de esta práctica tan poco honesta por parte de quien la practica? ¿Por qué una pareja o un amigo decide por voluntad propia desaparecer sin dar ningún tipo de explicación? 

¿Qué hay detrás de un comportamiento de ghosting?

1.- Falta de madurez personal

Actuar de esta forma demuestra una gran inmadurez por parte de quien lo practica. Para tener relaciones sanas es necesario tener conversaciones claras, honestas, muchas veces incómodas, y desaparecer sin decir nada suele ser propio de personas inmaduras a las que les cuesta enfrentarse a ese tipo de conversaciones.

Muchas personas que hacen ghosting a sus parejas o amigos saben que no están actuando bien y que lo lógico sería  mantener una conversación. Sin embargo, la pereza, el temor a la reacción de la otra persona, el miedo al enfado… hacen que busquen la que para ellos es la salida más fácil: desaparecer y no responder nunca más.

2.- Falta de asertividad para comunicarse

Algunos casos de ghosting son debidos a que existen aspectos que no gustan de la persona “abandonada”,  y como no saben cómo transmitirlo con asertividad, prefieren huir antes que hablarlo.

Una personalidad compleja, una forma de ser muy absorbente o un estado ánimo constantemente negativo puede hacer que alguien quiera romper con esa persona de su círculo personal. Algo en sí que puede ser entendible, el problema es cuando lo hace sin dar ningún tipo de explicación.

3.- Falta de compromiso y problemas personales

Aunque esto no justifica el ghosting, sí lo puede hacer más entendible. Un amigo, un ligue, un medio novio/a que puede estar atravesando una mala temporada, con problemas personales de cualquier índole y prefiere, o más bien necesita, aislarse del mundo rompiendo el contacto con los demás, especialmente con aquellos a quienes considera que no debe dar explicaciones.

Como decíamos, lo suyo es tener una conversación sincera para explicar lo que está ocurriendo y hacer entender su necesidad de desaparecer por un tiempo. Pero en ocasiones, hay personas que no sienten que deban hacerlo (falta de responsabilidad afectiva). De la misma forma, también las hay que se escudan en esos problemas para tener la excusa perfecta para desaparecer.

 

El ghosting ha aumentado notablemente tras la pandemia haciendo que muchas personas decidieran no continuar con relaciones que quizás no les agradaban del todo. Esto es algo muy lícito pero como decíamos, con cabeza: siempre se debería plantear la cuestión con respecto, con honestidad y con una conversación a tiempo antes de optar por la huida y el silencio por respuesta. Afortunadamente, la responsabilidad afectiva también ha aumentado y se ha convertido en un tema cada vez más recurrente para hacernos mejores personas.

Ponerse en el lugar de la persona que se siente “abandonada” sin saber en muchos casos por qué es la mejor manera de no practicar un tipo de comportamiento que está acarreando grandes problemas, especialmente entre los jóvenes. El miedo a que les “dejen en visto” (mensaje leído pero no respondido en WhatsApp) es una fuente de frustración que ataca directamente la vulnerabilidad y la autoestima.