Mentiras y verdades.

Mentiras y verdades.

verdades y mentiras

Miénteme, dime que me quieres y que me has estado esperando durante todo este tiempo, le pidió el Johnny Guitar (Sterling Hayden), un pistolero del oeste americano en la Vienna (Joan Crawford), una bailarina y antiguo amor con quien se reencuentra al cabo de los años en la película “Johnny Guitar” estrenada en 1954 y ella le responde te quiero aunque sea mentira y te he esperado todo este tiempo, pero menten, le decía la verdad.

¿Por qué mentimos?

Cada uno podría dar varias respuestas y la lista sería larga. Mentimos por vergüenza, por orgullo, por no quedar mal, para ser aceptados y queridos, para tener protagonismo, para no ofender, por compasión, por no hacer daño y para hacer, porque no nos castiguen, por tener poder, para conseguir lo que queremos, porque no podemos soportar lo que nos está pasando y escondemos la cabeza bajo el ala, … También mentimos por falta de conocimiento de muchas cosas y damos por bueno lo que nos cuentan sin contrastarlo. A veces la intención es engañar a los demás, pero también nos auto engañamos y en este caso es más probable que sea de manera inconsciente para conocerse a uno mismo es una tarea difícil y la realidad es interpretable.

Nadie puede vivir al margen de la mentira porque forma parte del bagaje humano y está bastante arraigada socialmente. Hay quien cree que a veces puede facilitar el trato entre las personas y que ocasionalmente puede ser una solución, pero también a veces sería más fácil decir la verdad, aunque la vida tanto se puede complicar mintiendo como diciendo la verdad, se debería ver en casos concretos para medir las ventajas y los inconvenientes. George Orwell dice que en un tiempo de engaño generalizado, decir la verdad es un acto revolucionario.

experiencia de mentir

Significados de la experiencia de mentir

Hay factores que tienen una gran influencia en este comportamiento como son la moral, la educación y las prioridades, los propios valores tienen la fuerza de regular hacernos por principios más o menos normativos o permisivos en las respuestas que damos a los demás y el que ponemos delante en cada contexto toma fuerza. Si has aprendido a mentir y te lo permites es más probable que lo hagas, en cambio si tienes tendencia a no mentir, cuando lo haces es más fácil que te sientas bien. Por ejemplo, ante una situación que decir la verdad tendrá consecuencias negativas, hay personas que priorizarán evitarlas a base de una mentira y otras que priorizarán decir la verdad a pesar de “el castigo”. El significado de la experiencia de mentir es subjetivo.

A menudo se confunde la mentira con la excusa cuando en realidad excusarse quiere decir otra cosa, significa alegar, dar motivos, argumentar el porqué se ha hecho o ha dejado de hacer algo, pero de manera responsable, no haciendo trampa. Hay también una distinción entre callar y mentir o engañar, porque una cosa es no decir lo que piensas y otra es decir lo que no piensas y naturalmente también callando puedes engañar, por ejemplo, callar una infidelidad a la pareja no excluye la engaño.

Emociones y estrategias

La emoción más común y de base de la mentira sería el miedo, el miedo a mostrarnos tal como somos, a no ser aceptados, al castigo, a perder lo que tenemos, a hacer daño, a aceptar la realidad como nos viene dada y pueden ser mecanismos conscientes o inconscientes, pero también hay quien utiliza el engaño de manera consciente para tener poder y como estrategia para conseguir lo que se quiere en cada momento según sus prioridades. El problema es que en general, quien recibe mentiras no las digiere bien y generan desconfianza, pudiendo llegar a ser un gran inconveniente en las relaciones, sobre todo, en las más cercanas porque aunque aceptamos a las personas que queremos tal como son, con sus verdades y sus mentiras, la mayoría de gente cuando se sabe engañada, le puede generar un conflicto.

Cuando se observa el crecimiento de un niño resulta curioso ver como hay un día que inevitablemente, llega la mentira intencionada. Se dice que la habilidad de mentir se aprende a partir de los 3 años, primero de manera inconsciente dentro de un mundo de fantasía y va evolucionando desde la inconsciencia hasta la intencionalidad, más o menos, a partir de los 7 cuando ve ciertas ventajas en el hecho de mentir, a menudo para evitar el castigo, y si en el entorno que vive se miente de manera cotidiana, por imitación del aprende como algo normal. Primero nos dicen que no hay que mentir, de mayores se agrega que a veces algunas mentiras se pueden decir y luego nos hacemos con las mentiras y las verdades de manera muy subjetiva.

Está claro que la verdad es lo que es y la mentira es lo que no es, pero es oportuno, considerar que si la realidad es interpretable, la mentira y la verdad en muchos casos no serían absolutas, si bien esto se debe diferenciar de la mentira intencionada y de tergiversar lo que sí es verdad. Dando significado a nuestra experiencia podemos vivir como ciertas cosas que no lo son tanto y viceversa, porque podemos cambiar el significado, pero esto no tiene que ver con mentir o no, este caso tiene más que ver con los que aseguran que el vaso está medio vacío, por el contrario los que aseguran que el vaso está medio lleno.

mentirosa

 

Se puede hablar en algún momento de patología?

 

Hasta aquí, casi podríamos decir que mentimos porque somos humanos y estamos vivos y que cada uno podría hacer su propio balance del hecho de mentir, de la misma manera que con esta premisa podemos ser más o menos tolerantes con las mentiras de los demás, pero cuando se convierte en un hábito personal seguramente nos traerá más problemas que soluciones.

Hablaríamos de cuando se construye una personalidad donde las mentiras son sistemáticas, persistentes, recurrentes y desproporcionadas, agravándose si son inconscientes. Es preocupante por la persona que miente y por los que lo rodean para que crean un clima de desconfianza en encontrarte ante una persona completamente desconocida y en la que no cruzarás ni cuando diga la verdad. Kant dice que acabas desconfiando de lo que te ha mentido y es un obstáculo para vivir en sociedad ya que la confianza es el vínculo saludable entre las personas.
El hábito de mentir es lo que podría transformarse en un trastorno de la personalidad que consistiría en construir una vida de fantasía quedando atrapado en una especie de farsa desproporcionada en relación a cualquier ventaja que se pueda obtener, pasando de un engaño consciente y deliberado a quedar convencido del propio engaño de manera inconsciente.

A base de mentir puedes perder el norte porque no es un camino de tierra firme, hay un aforismo del Mark Twain que dice Di la verdad aunque sólo sea para no tener que recordar lo que habías dicho, pero quien tiene el hábito de mentir siempre puede decir que no recuerda lo que ha dicho y es probable que sea cierto, no por falta de memoria sino de consistencia de sus palabras, o negarlo y así seguir mintiendo, la cuestión es grave cuando no se controlan la cantidad de mentiras que se dicen y conlleva problemas con el entorno.

Termino con un proverbio judío que dice Con una mentira se puede ir muy lejos, pero no hay esperanzas de volver.